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Los especiales


Morir como vivimos

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04 de Noviembre del 2019

Socializando Datos Balvanero Balderrama García balvanero@gmail.com / @BalvaneroB ¿Quién no desea una buena muerte? El buen morir depende de quienes lo expresen y lo definan. En ello tiene que ver el marco referencial, las expectativas de trascendencia, la cuestión religiosa, por mencionar algunos. Siguiendo con esta línea reflexiva, se dice que somos lo que comemos, la actividad física que realizamos, cómo sobrellevemos el estrés (ese pequeño engendro del siglo XX que atosiga y se aparece todo: en las relaciones personales, laborales, sociales, etcétera); la RAE lo define como: tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves. Hemos escuchado, más de una vez, de los buenos hábitos alimenticios, del plato del buen comer y la jarra del buen beber, los beneficios de hacer ejercicio, dormir bien. Médicos, cardiólogos, nutriólogos, familiares, vecinos y amistades nos hablan de cómo cuidarnos, para preservar nuestra salud; incluso Joaquín Sabina nos da consejos si lo que se pretende es vivir muchos años en su canción Pastillas para no soñar. No es la intención del presente escrito. En la cuestión de la mortalidad, como otras realidades sociales, es indispensable tomar en cuenta las estadísticas disponibles para realizar diagnósticos, análisis, generar política pública. ¿Cuántas mexicanas y mexicanos mueren? ¿Cómo? ¿Dónde? Las estadísticas recientemente publicadas por el INEGI sobre las características de las defunciones registradas el año pasado, ofrecen interesantes posibilidades de análisis. Para empezar, ofrecen cifras con perspectiva de género, del total el 56.4% fueron varones y el 43.5 por ciento mujeres. Con los datos proporcionados, podemos inferir que las defunciones tienen un ámbito de competencia muy focalizado hacia el sector salud, pero en realidad puede ser más amplio, pues transita por muchos otros sectores: el 88.4 por ciento tuvieron que ver con enfermedades. Las tres principales causas de muerte fueron: enfermedades del corazón, diabetes mellitus y tumores malignos. La tasa defunciones por cada 10 mil habitantes tiene una clara tendencia a la alza desde el 2011, cuando se registró 52 al 2018 que registró 58, incrementando unidad por año, en promedio. Aquí viene a relación un dato –ilustrativo- que se difundió no hace mucho, México es el principal consumidor de refrescos, con un promedio anual de 163 litros por persona: casi medio litro al día por persona, durante todo el año. Es común la escena de niñas, niños, adultos caminando de la tiendita a su casa con su refresco para el desayuno, la comida, incluso la cena. Enfermedades que se pueden prevenir, tienen un alto costo para las personas, las familias y las instituciones. Se vive más, la esperanza de vida rebasa los 70 años, pero ¿y la calidad de vida? Se habla, y se calcula, una esperanza de vida saludable. Y regresando a la pregunta inicial, ¿cuál es tu expectativa de una buena muerte? ¿tiene algún interés para ti?



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