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Vizcaíno-Parra, un clan nocivo

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28 de Noviembre del 2019

Red Política Vizcaíno-Parra, un clan nocivo Raúl Merced Lares El par Indira Vizcaíno (PES)-Vladimir Parra (Morena) es un clan nocivo y nefasto para el estado y a sus habitantes al generar problemas y conflictos en instituciones, poderes públicos y partidos políticos por creer que tienen el poder para entrometerse en los asuntos de la vida política y social de Colima sólo porque la primera es la delegada estatal de los programas sociales clientelares del gobierno de López Obrador y el segundo es el coordinador de los diputados de Morena en el Congreso del Estado, ambos con ambiciones políticas para el 2021. Así, sin tener realmente el poder político y, sobre todo, sin la autoridad moral para hacerlo, este par de iluminados políticos izquierdistas comenzaron su historial de imposiciones e intromisiones al querer imponer en agosto a Adriana Ruiz Visfocri como presidenta de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, sólo porque es abogada y amiga del padre de Vizcaíno y no porque esté calificada o sea una verdadera defensora de los derechos humanos. Los colimenses vimos en qué terminó esta vergonzosa intromisión que fue denunciada por los partidos políticos en el Congreso local y cuyos diputados, incluso aliados a la 4t, denunciaron que Morena les ofreció dinero para votar por ella: Visfocri no alcanzó los votos suficientes y no fue electa para el cargo que ahora reclama en complicidad con el diputado de Morena y la delegada del gobierno de López Obrador. Pese a esta abierta y vergonzante intromisión, el par Vizcaíno-Parra también se metió en octubre en la elección de los delegados de Morena de Colima para el congreso donde elegirían a la nueva dirigencia nacional morenista. La idea era tener delegados a modo para que votaran por la candidata favorita de este dúo y, así, tener cierta influencia en la elección del candidato (a) de Morena a la gubernatura del estado en 2021 que hará el dueño de este partido. Fue tal la injerencia del diputado y de la delegada del gobierno federal que hasta el mismo dirigente estatal morenista, Sergio Jiménez Bojado, los denunció y exigió que no se entrometieran en un asunto político-partidista que no les corresponde. Y en la más reciente conducta autoritaria y dictatorial de este perverso clan fue la ocurrencia de irse contra la autonomía de la Universidad de Colima al proponer en el Congreso del Estado modificar la ley orgánica universitaria, pese a saber que los únicos que pueden hacer cambios en la institución son los propios universitarios. Es un ataque a la Máxima Casa de Estudios que sin embargo no prosperaría por dos razones: 1) se tienen antecedentes de que este tipo de iniciativas externas no han procedido porque no se puede violentar la autonomía de las universidades públicas en el país, consagrada en la Constitución, y 2) esta ocurrencia no tiene el consenso ni el apoyo de los propios legisladores de Morena. Y tan es una iniciativa originada por el interés particular de esta pareja de izquierdistas que el diputado Guillermo Toscano Reyes, uno de los legisladores de la fracción morenista con más influencia, aclaró que seis integrantes de la fracción de Morena se oponen a la reforma que plantea el par y confirmó que es una confabulación entre Vladimir Parra, Indira Vizcaíno y el priísta Rogelio Rueda. Al final, puede ser una maniobra del citado clan para tratar de negociar que en los medios de comunicación cesen las críticas en contra de la delegada del gobierno federal porque le “perjudica su imagen política” rumbo al 2021, cuando son cuestionamientos que bien se ha ganado Vizcaíno por su deficiente desempeño como funcionaria del gobierno de López Obrador y, más grave aún, por el uso faccioso de los recursos federales para su promoción política y por entrometerse en asuntos o temas que no le tocan. Lo más graves es que las acusaciones en la prensa provienen de senadoras, diputadas federales y dirigentes del propio Morena, quienes ven cómo la delegada pretende apropiarse de la candidatura a la gubernatura del estado. Vizcaíno y Parra ya recibieron el rechazo y la condena de la comunidad universitaria, a través de la impresionante marcha de alrededor de 3 mil 500 trabajadores universitarios en defensa de la autonomía, a la cual se sumaron alrededor de 250 estudiantes, 50 egresados, 350 jubilados y pensionados de la Casa de Estudios y cerca de 30 integrantes de la Asociación Colimense de Universitarias. Fue una demostración de plena unidad en torno a una de las mejores universidades públicas del país. Por lo demás, es una vergüenza que por satisfacer sus ambiciones políticas personales esta pareja esté hasta atacando y chantajeando a las instituciones, entrometiéndose en decisiones que no les corresponden, cuando debieran dedicarse a legislar o a trabajar y realizar las gestiones pertinentes para que operen bien los programas sociales clientelares del presidente López Obrador. Por lo pronto, la delegada del gobierno federal en Colima tendrá que responder a las denuncias que tiene en la Función Pública y la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda por los oscuros manejos de los recursos en temas ajenos al ámbito gubernamental, tras las denuncias que hicieron propios militantes y legisladores federales de Morena. También tiene que aclarar su sospechosa actuación en el intercambio de terrenos que hizo con la inmobiliaria Altozano cuando fue alcaldesa de Cuauhtémoc. Ciudadanos y autoridades de Cuauhtémoc han denunciado a la delegada Vizcaíno por daño patrimonial por más de 93 millones de pesos. Hasta ahora no se ha quitado esa sospecha de que hizo una transacción dañina para los cuauhtemenses porque no ha podido dar explicaciones más creíbles y convincentes, lo que puede indicar que, efectivamente, incurrió en algo chueco para favorecer a la empresa. ¿A cambio de qué? Aún no se sabe.



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