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Los especiales


Para no dejar en el tintero

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04 de Junio del 2020

Red Política Raúl Merced Lares EL COVID-19 llegó al punto crítico en el estado, lo que obliga a los colimenses a extremar los cuidados para evitar la infección de este virus altamente letal. Manzanillo ha sido el municipio con mayor riesgo, pero Armería, Colima y Villa de Álvarez se perfilan a cerrar el círculo para decretar el inicio de la fase 3 o epidemia. Desafortunadamente, muchos piensan que el riesgo no es alto porque no ven muchos casos o de plano no creen que exista este coronavirus. Por eso andan en las calles como si no pasara nada. Pero el problema es que no han tomado conciencia de que con esta actitud valemadrista pudieran contagiar a más personas, incluyendo lastimosamente a familiares y amigos, lo que incluso pudiera llevarlos a la cárcel si están enfermos y circulan en las calles o andan en reuniones y pachangas. A PROPÓSITO, un factor de riesgo que está influyendo en la actitud de muchas personas que no adoptan las medidas sanitarias de la Secretaría de Salud federal, es la conducta irresponsable e inconsciente del propio presidente López Obrador, quien no aporta en nada a que la gente tome conciencia. Primero minimizó la pandemia durante estos meses con aquello de que ya se domó, ya se aplanó la curva o que ya se ve la luz al final del túnel, y esta semana envió otra mala señal al retomar las giras de trabajo por los estados, pese a que los números de enfermos y muertos por el Covid-19 aumentan rápidamente al grado de llegar ya a más de 100 mil casos y más de 11 mil muertes, lo que indica el alto riesgo de infección que hay en el país. EL CASO lamentable y triste de la diputada Francis Anel Bueno Sánchez fue politizado para mala fortuna por el propio presidente López O., pues con el hecho de que él mismo anunciara desde Palacio Nacional esta lamentable noticia y no la Fiscalía General de la República, como corresponde, envió la señal a sus correligionarios de Morena de atacar políticamente a sus adversarios en el estado y, lógico, hasta pedir la renuncia del Gobernador del Estado, cuando es claro que este es un asunto que debe esclarecer el gobierno federal, en coordinación con el Gobierno del Estado, porque se trata evidentemente de un homicidio doloso cometido por la delincuencia organizada. EN DONDE si tenían que rodar cabezas es en otro asunto aún más lamentable, una desgracia: el asesinato de siete policías estatales, igualmente cometido por la delincuencia organizada en Jalisco, ya que el motivo del operativo que los llevó a Jalisco y que les costó la vida no fue estrictamente del orden público. Por eso el Gobernador del Estado aceptó sin chistar la renuncia que le presentó el Secretario de Seguridad Pública, quien al irse dijo infantilmente que desconocía de este operativo. Los diputados locales de Morena desde luego citaron a comparecer a JIPS para pedir en automático su renuncia y la del Secretario General de Gobierno, cuando la responsabilidad directa de estos crueles asesinatos recae en el gobierno federal que sigue sin combatir a la DO. EN ESTE sentido, es acertado lo que manifestó el delegado estatal de la Secretaría de Gobernación, Carlos González Palomino, quien se pronunció porque “… se satisfagan las expectativas de justicia y certeza que el pueblo de Colima espera de las instituciones (federales y estatales), pues en la medida en que se esclarezcan los hechos y actuaciones de este caso se atajará la creciente especulación y desinformación que aún prevalece en gran parte de la sociedad colimense sobre esta rampante criminalidad”. Esto, efectivamente, es lo que esperamos del gobierno federal, principalmente, porque este es un homicidio cometido por la delincuencia organizada, a lo que la Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República hacen muy poco en Colima para cumplir con su obligación de combatir este y otros delitos federales, en coordinación con el gobierno estatal. EL ALCALDE de Colima ya no tendrá ningún pretexto o argumento para seguir dando permisos para la apertura de negocios o sitios comerciales no esenciales en la capital del estado, pero sin verificar que los comerciantes y los viandantes adopten las medidas sanitarias de traer cubrebocas, mantener sana distancia y usar gel antibacterial, lo cual sí se ha verificado en otros municipios como Tecomán y Villa de Álvarez. El alcalde y los comerciantes deben entender y asimilar que la pandemia se encuentra en su parte más crítica y el riesgo de infección es muy alto. Además, el municipio de Colima registra datos del coronavirus que apuntan a un brote epidémico en cualquier momento, por lo que Leoncio Morán ya no debe seguir jugando con la seguridad y la vida de los habitantes de la capital. EL EDIL que está peor en este sentido es la alcaldesa de Manzanillo, pues a pesar de que es el municipio con muchos más contagios y muertes por Covid-19, Griselda Martínez sigue ignorando con recelo político las invitaciones y mensajes que le ha enviado el Gobierno del Estado para que cumpla con su obligación y realice operativos para verificar que negocios, tianguis y demás sitos en donde se aglomeran las personas estén cerrados u operen, en todo caso, bajo las medidas sanitarias para aprevenir el coronavirus y evitar más desgracias familiares.



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