Reseña: Lingüista de profesión por la Universidad de Colima,
con 12 años de experiencia dentro del ambiente político. Ha participado en
campañas electorales como parte logística y estratégica de márquetin y
comunicación política. Actualmente labora en departamentos de comunicación
social, así como asesor de dichos temas.
Nombre de la columna: Frases de oro
Título: ¿Solo o mal acompañado? Las
alianzas al 2027.
Nuevamente, sin dejar pasar ni un
solo día, las prácticas políticas de antaño siguen vigentes. Vemos las mismas
acciones de encuestas falsificadas, politiquería del viejo régimen, un Congreso
Estatal con mayoría y un sinfín de numeritos de tapaderas. Cada una de estas
particularidades nos han llevado de tener una mínima esperanza, a seguir
creyendo lo que, por años, o mejor dicho, por décadas, nos han mencionado. Esas
palabras vacías y de desinterés, donde la tristeza arraiga como sentimiento,
nos siguen dentro de nuestro imaginario: todas y todos son lo mismo. ¿Y cómo no
creerlo?
Las posiciones políticas
de la transformación, allanadas con el lema de “no mentir, no robar y no
traicionar” se volvieron la bandera y slogan de campaña de los que siempre han
mentido, robado y traicionado. Sin lugar a dudas, solamente nos mostraron el
nuevo márquetin político para este 2020. Y no menciono meramente las prácticas.
Vaya, hasta los mismos actores. Flamantes críticos de la izquierda, hoy
diputados, presidentes y beneméritos candidatos y candidatas para este 2027.
Lo que sí es notable es
la postura de la sociedad. Actualmente el castigo de la izquierda es retirar
que, sin ellos, se eliminarán programas sociales, y que, si bien puede ser
cierto, lejos de una propuesta de campaña del aquel lejano 2018, hoy es un
condicionamiento. Pero la letanía continúa, y continuará hasta que salgan a
campaña y se enteren, de viva voz de la población, el descontento con la
ciudadanía.
Pero existe un dato
arraigado, que ningún partido político quiere admitir, ya que desconfiguran
toda la campaña ya trazada para el 2027. Actualmente se considera a un partido
como fuerza política nacional, y una alianza opositora conformada hoy por dos
partidos políticos. Y eso es justamente lo que se necesita analizar sobre este
batallón electoral: las alianzas. En la pasada elección del 2021, el partido
guinda decidió ir solos, y dejar de lado a sus fuerzas aliadas, creyendo dentro
de su petulancia que ganarían el absolutismo. Quedó muy claro que aún con la
fuerza de la 4T, sí necesita de sus partidos aliados. Y es justamente de lo que
necesito escribir hoy.
Hubo una
elección que muchos medios ignoraron o subestimaron: la del Partido del Trabajo
en Veracruz. Mientras las grandes coberturas se centraban en las alianzas
dominantes, los resultados del PT solo, sin el respaldo de Morena, sin
coaliciones, sin figuras nacionales, comenzaron a llamar la atención por una
razón sencilla pero poderosa: creció donde se pensaba que desaparecería.
Para ser
claros, nadie en el círculo político veracruzano apostaba por un PT competitivo
en 2024. Se decía que, sin ir en alianza, el partido sería un actor decorativo.
La expectativa era la irrelevancia. Pero la realidad fue otra. El PT no solo
resistió: avanzó, incomodó y, en varios municipios, compitió seriamente,
ganando 30 alcaldías y distritos locales. En algunos casos incluso se colocó
como tercera fuerza real.
¿Qué pasó?
¿Cómo un partido al que muchos daban por acabado termina ganando terreno? La
explicación parece estar en dos factores: una base estructurada que no se armó
al vapor, y un discurso directo que conectó con sectores ignorados por otras
campañas. Mientras otros partidos inflaban sus actos con acarreados, el PT
hablaba de frente en plazas pequeñas, colonias sin servicios y comunidades sin
promesas.
Este fenómeno
obliga a repensar algo: el PT, cuando va solo, tiene más claridad en su mensaje
y más control sobre su estructura. Y quizá más importante aún: deja de ser la
"comparsa" de nadie. Recupera identidad. Se vuelve opción.
Desde fuera,
uno puede pensar que es un caso aislado, una anomalía veracruzana. Pero si uno
mira con atención lo que ha estado ocurriendo en otros estados, como en Colima,
donde también se han visto esfuerzos organizativos desde abajo, la señal es
clara: el PT está buscando crecer con los suyos, sin depender de nadie.
Para quienes
lo han subestimado, estos resultados son una alerta. El PT ya no es el pequeño
partido funcional que sumaba puntos en las coaliciones. Si logra mantener su
ruta propia, construir cuadros y no caer en la tentación de las candidaturas
recicladas, puede comenzar a disputar espacios reales, con base en lo más
peligroso para los partidos tradicionales: organización territorial y discurso
ideológico claro.
En tiempos
donde casi todo parece pragmatismo electoral, un partido que apuesta por ser
opción propia es una rareza. Y por eso, merece atención. Porque a veces, la
política más viva es la que ocurre fuera del reflector.
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Reseña: Lingüista de profesión por la Universidad de Colima,
con 12 años de experiencia dentro del ambiente político. Ha participado en
campañas electorales como parte logística y estratégica de márquetin y
comunicación política. Actualmente labora en departamentos de comunicación
social, así como asesor de dichos temas.
Nombre de la columna: Frases de oro
Título: ¿Solo o mal acompañado? Las
alianzas al 2027.
Nuevamente, sin dejar pasar ni un
solo día, las prácticas políticas de antaño siguen vigentes. Vemos las mismas
acciones de encuestas falsificadas, politiquería del viejo régimen, un Congreso
Estatal con mayoría y un sinfín de numeritos de tapaderas. Cada una de estas
particularidades nos han llevado de tener una mínima esperanza, a seguir
creyendo lo que, por años, o mejor dicho, por décadas, nos han mencionado. Esas
palabras vacías y de desinterés, donde la tristeza arraiga como sentimiento,
nos siguen dentro de nuestro imaginario: todas y todos son lo mismo. ¿Y cómo no
creerlo?
Las posiciones políticas
de la transformación, allanadas con el lema de “no mentir, no robar y no
traicionar” se volvieron la bandera y slogan de campaña de los que siempre han
mentido, robado y traicionado. Sin lugar a dudas, solamente nos mostraron el
nuevo márquetin político para este 2020. Y no menciono meramente las prácticas.
Vaya, hasta los mismos actores. Flamantes críticos de la izquierda, hoy
diputados, presidentes y beneméritos candidatos y candidatas para este 2027.
Lo que sí es notable es
la postura de la sociedad. Actualmente el castigo de la izquierda es retirar
que, sin ellos, se eliminarán programas sociales, y que, si bien puede ser
cierto, lejos de una propuesta de campaña del aquel lejano 2018, hoy es un
condicionamiento. Pero la letanía continúa, y continuará hasta que salgan a
campaña y se enteren, de viva voz de la población, el descontento con la
ciudadanía.
Pero existe un dato
arraigado, que ningún partido político quiere admitir, ya que desconfiguran
toda la campaña ya trazada para el 2027. Actualmente se considera a un partido
como fuerza política nacional, y una alianza opositora conformada hoy por dos
partidos políticos. Y eso es justamente lo que se necesita analizar sobre este
batallón electoral: las alianzas. En la pasada elección del 2021, el partido
guinda decidió ir solos, y dejar de lado a sus fuerzas aliadas, creyendo dentro
de su petulancia que ganarían el absolutismo. Quedó muy claro que aún con la
fuerza de la 4T, sí necesita de sus partidos aliados. Y es justamente de lo que
necesito escribir hoy.
Hubo una
elección que muchos medios ignoraron o subestimaron: la del Partido del Trabajo
en Veracruz. Mientras las grandes coberturas se centraban en las alianzas
dominantes, los resultados del PT solo, sin el respaldo de Morena, sin
coaliciones, sin figuras nacionales, comenzaron a llamar la atención por una
razón sencilla pero poderosa: creció donde se pensaba que desaparecería.
Para ser
claros, nadie en el círculo político veracruzano apostaba por un PT competitivo
en 2024. Se decía que, sin ir en alianza, el partido sería un actor decorativo.
La expectativa era la irrelevancia. Pero la realidad fue otra. El PT no solo
resistió: avanzó, incomodó y, en varios municipios, compitió seriamente,
ganando 30 alcaldías y distritos locales. En algunos casos incluso se colocó
como tercera fuerza real.
¿Qué pasó?
¿Cómo un partido al que muchos daban por acabado termina ganando terreno? La
explicación parece estar en dos factores: una base estructurada que no se armó
al vapor, y un discurso directo que conectó con sectores ignorados por otras
campañas. Mientras otros partidos inflaban sus actos con acarreados, el PT
hablaba de frente en plazas pequeñas, colonias sin servicios y comunidades sin
promesas.
Este fenómeno
obliga a repensar algo: el PT, cuando va solo, tiene más claridad en su mensaje
y más control sobre su estructura. Y quizá más importante aún: deja de ser la
"comparsa" de nadie. Recupera identidad. Se vuelve opción.
Desde fuera,
uno puede pensar que es un caso aislado, una anomalía veracruzana. Pero si uno
mira con atención lo que ha estado ocurriendo en otros estados, como en Colima,
donde también se han visto esfuerzos organizativos desde abajo, la señal es
clara: el PT está buscando crecer con los suyos, sin depender de nadie.
Para quienes
lo han subestimado, estos resultados son una alerta. El PT ya no es el pequeño
partido funcional que sumaba puntos en las coaliciones. Si logra mantener su
ruta propia, construir cuadros y no caer en la tentación de las candidaturas
recicladas, puede comenzar a disputar espacios reales, con base en lo más
peligroso para los partidos tradicionales: organización territorial y discurso
ideológico claro.
En tiempos
donde casi todo parece pragmatismo electoral, un partido que apuesta por ser
opción propia es una rareza. Y por eso, merece atención. Porque a veces, la
política más viva es la que ocurre fuera del reflector.
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14 de Julio del 2025
Reseña: Lingüista de profesión por la Universidad de Colima,
con 12 años de experiencia dentro del ambiente político. Ha participado en
campañas electorales como parte logística y estratégica de márquetin y
comunicación política. Actualmente labora en departamentos de comunicación
social, así como asesor de dichos temas.
Nombre de la columna: Frases de oro
Título: ¿Solo o mal acompañado? Las
alianzas al 2027.
Nuevamente, sin dejar pasar ni un
solo día, las prácticas políticas de antaño siguen vigentes. Vemos las mismas
acciones de encuestas falsificadas, politiquería del viejo régimen, un Congreso
Estatal con mayoría y un sinfín de numeritos de tapaderas. Cada una de estas
particularidades nos han llevado de tener una mínima esperanza, a seguir
creyendo lo que, por años, o mejor dicho, por décadas, nos han mencionado. Esas
palabras vacías y de desinterés, donde la tristeza arraiga como sentimiento,
nos siguen dentro de nuestro imaginario: todas y todos son lo mismo. ¿Y cómo no
creerlo?
Las posiciones políticas
de la transformación, allanadas con el lema de “no mentir, no robar y no
traicionar” se volvieron la bandera y slogan de campaña de los que siempre han
mentido, robado y traicionado. Sin lugar a dudas, solamente nos mostraron el
nuevo márquetin político para este 2020. Y no menciono meramente las prácticas.
Vaya, hasta los mismos actores. Flamantes críticos de la izquierda, hoy
diputados, presidentes y beneméritos candidatos y candidatas para este 2027.
Lo que sí es notable es
la postura de la sociedad. Actualmente el castigo de la izquierda es retirar
que, sin ellos, se eliminarán programas sociales, y que, si bien puede ser
cierto, lejos de una propuesta de campaña del aquel lejano 2018, hoy es un
condicionamiento. Pero la letanía continúa, y continuará hasta que salgan a
campaña y se enteren, de viva voz de la población, el descontento con la
ciudadanía.
Pero existe un dato
arraigado, que ningún partido político quiere admitir, ya que desconfiguran
toda la campaña ya trazada para el 2027. Actualmente se considera a un partido
como fuerza política nacional, y una alianza opositora conformada hoy por dos
partidos políticos. Y eso es justamente lo que se necesita analizar sobre este
batallón electoral: las alianzas. En la pasada elección del 2021, el partido
guinda decidió ir solos, y dejar de lado a sus fuerzas aliadas, creyendo dentro
de su petulancia que ganarían el absolutismo. Quedó muy claro que aún con la
fuerza de la 4T, sí necesita de sus partidos aliados. Y es justamente de lo que
necesito escribir hoy.
Hubo una
elección que muchos medios ignoraron o subestimaron: la del Partido del Trabajo
en Veracruz. Mientras las grandes coberturas se centraban en las alianzas
dominantes, los resultados del PT solo, sin el respaldo de Morena, sin
coaliciones, sin figuras nacionales, comenzaron a llamar la atención por una
razón sencilla pero poderosa: creció donde se pensaba que desaparecería.
Para ser
claros, nadie en el círculo político veracruzano apostaba por un PT competitivo
en 2024. Se decía que, sin ir en alianza, el partido sería un actor decorativo.
La expectativa era la irrelevancia. Pero la realidad fue otra. El PT no solo
resistió: avanzó, incomodó y, en varios municipios, compitió seriamente,
ganando 30 alcaldías y distritos locales. En algunos casos incluso se colocó
como tercera fuerza real.
¿Qué pasó?
¿Cómo un partido al que muchos daban por acabado termina ganando terreno? La
explicación parece estar en dos factores: una base estructurada que no se armó
al vapor, y un discurso directo que conectó con sectores ignorados por otras
campañas. Mientras otros partidos inflaban sus actos con acarreados, el PT
hablaba de frente en plazas pequeñas, colonias sin servicios y comunidades sin
promesas.
Este fenómeno
obliga a repensar algo: el PT, cuando va solo, tiene más claridad en su mensaje
y más control sobre su estructura. Y quizá más importante aún: deja de ser la
"comparsa" de nadie. Recupera identidad. Se vuelve opción.
Desde fuera,
uno puede pensar que es un caso aislado, una anomalía veracruzana. Pero si uno
mira con atención lo que ha estado ocurriendo en otros estados, como en Colima,
donde también se han visto esfuerzos organizativos desde abajo, la señal es
clara: el PT está buscando crecer con los suyos, sin depender de nadie.
Para quienes
lo han subestimado, estos resultados son una alerta. El PT ya no es el pequeño
partido funcional que sumaba puntos en las coaliciones. Si logra mantener su
ruta propia, construir cuadros y no caer en la tentación de las candidaturas
recicladas, puede comenzar a disputar espacios reales, con base en lo más
peligroso para los partidos tradicionales: organización territorial y discurso
ideológico claro.
En tiempos
donde casi todo parece pragmatismo electoral, un partido que apuesta por ser
opción propia es una rareza. Y por eso, merece atención. Porque a veces, la
política más viva es la que ocurre fuera del reflector.